Tras su paso por los Festivales de Venecia y Sevilla, se estrena en España la última película de Alexandros Avranas que lleva por título "Vida en pausa". Un retrato sobre un misterioso síndrome que afecta a los refugiados inspirado en hechos reales.
Con apenas un puñado de películas, el director Alexandros Avranas se ha convertido en uno de los referentes del cine griego junto a Lanthimos. Saltó a la fama gracias a "Miss Violence" que fue premiada en Venecia y, a partir de ahí, su estilo pausado se ha hecho hueco en varios Festivales de alto nivel como San Sebastián donde presentó "Love me not".
Ahora nos trae un drama poco conocido que afecta fundamentalmente a los refugiados y que deriva de la situación de tensión e incertidumbre que padecen. En "Vida en pausa" una familia rusa pide asilo en Suecia tras diversos incidentes que han puesto en peligro la vida del progenitor. Las dos niñas de la pareja sufren las decisiones de los mayores y se las enfrenta a situaciones muy desagradables que no saben gestionar.
En este aspecto, la película sabe guiarte para entender las decisiones que toman los padres, sus reacciones y su desesperación. Retornar a un país que te pone en peligro a ti y a tu familia no es una opción viable y el director pone a los personajes en situaciones límite. Sin embargo, mostrar un carácter tan frío en los protagonistas le resta fuerza dramática. Entiendo que las situaciones son suficientemente dolorosas para que el espectador empatice pero veo a los actores, especialmente a los padres, muy contenidos. Está claro que fue una directriz de la dirección de la película.
Otro aspecto que no ayuda es el ritmo excesivamente pausado. El director tiene su estilo, su manera de contar historias, y es muy respetable pero hay momentos en que los silencios y las miradas se alargan innecesariamente. Corta el ritmo de una historia que tiene una gran fuerza visual y que es muy interesante para abrir debate.
De todas formas tiene momentos de gran impacto emocional, como el interrogatorio a la hija mayor. Es un momento en que sí explota dramáticamente la película y donde la actriz hace un excelente trabajo. Se te encoge el corazón al asistir a esa escena tan relevante y tensa. Realmente presenciar el sufrimiento de un niño es algo tan duro que requiere de muy poco adorno. Si el menor hace un buen trabajo, el éxito está asegurado. Lo hemos visto en la serie "Adolescencia" por ejemplo.
Nos encontramos ante un cine social diseñado para un público muy concreto que abre conciencias y nos hace recapacitar sobre el papel que desempeñamos todos ante esta crisis tan tremenda.
José Daniel Díaz
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